OSCAR PETERSON: SOLO PARA MIS AMIGOS
Una de esas fascinantes historias que construyeron la leyenda de la gran era jazzística ocurrió en Europa en la localidad de Villingen, en el corazón de la Selva Negra alemana. En el mes de marzo de 1963, el pianista Oscar Peterson aceptó la invitación del industrial alemán Hans Georg Brunner-Schwer para ofrecer un concierto privado en su villa, solo para su familia y amigos. El anfitrión no solo era un importante empresario, sino un apasionado del jazz y del piano, además de ingeniero de sonido aficionado. Así que, tras preparar una recepción principesca para Peterson y sus músicos, dispuso lo necesario para registrar en cinta aquel acontecimiento excepcional. Aquellos registros descubrieron para el propio Peterson y más tarde para el mundo entero, una nueva faceta en su estilo caracterizado hasta entonces por un exhibicionismo técnico desbordante y en ocasiones asfixiante. Una serenidad, una contención inédita en su pianística, se descubre en estos reg...





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